Escondido entre las montañas del Sobrarbe, a unos 1350 metros de altitud, Tella es uno de los pueblos más singulares del Pirineo aragonés. Sus casas de piedra, sus paisajes y las antiguas leyendas de brujería crean un ambiente especial. Si te preguntas qué ver en Tella, tienes muchas pequeñas ermitas que puedes visitar y algunos rincones naturales que merece la pena conocer.
Situado muy cerca del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Tella es también un destino perfecto para los amantes del senderismo. Su conocida ruta de las tres ermitas, su dolmen prehistórico y la famosa Cueva del Oso son solo algunos de sus atractivos. Te contamos todo lo que no deberías perderte durante tu visita al llamado Pueblo de las Brujas.
Ruta de ermitas de Tella
La ruta de las ermitas de Tella es uno de los principales atractivos de este pequeño pueblo oscense. Se trata de un recorrido circular de aproximadamente 2,1 kilómetros, con unos 100 metros de desnivel y una duración cercana a una hora. Durante el camino descubrirás tres construcciones religiosas de gran valor histórico, rodeadas de montañas y paisajes espectaculares.
El itinerario comienza junto a la iglesia de San Martín y discurre entre senderos y pequeños pinares, con vistas al macizo de Monte Perdido y Castillo Mayor.
Ermita de los Santos Juan y Pablo
La ermita de los Santos Juan y Pablo es la construcción más antigua de Tella y una de las muestras más interesantes del primer románico aragonés. Fue consagrada en el año 1019 y se encuentra a los pies de la Peña de San Juan, también conocida como el Puntón de las Brujas, un lugar relacionado con las antiguas leyendas de aquelarres del pueblo.
A pesar de sus pequeñas dimensiones, conserva elementos arquitectónicos muy interesantes, como su ábside y una cripta situada bajo la cabecera. Su ubicación, rodeada de montañas y alejada del casco urbano, la convierte en uno de los rincones con más encanto de la ruta. Además, desde sus alrededores podemos disfrutar de unas vistas magníficas.
Ermita de la Virgen de la Peña
La ermita de la Virgen de la Peña es otra de las construcciones que forman parte del recorrido y destaca especialmente por su ubicación. Levantada sobre una pequeña elevación del terreno, ofrece una panorámica espectacular de las montañas y los valles que rodean Tella, por lo que es uno de los lugares más fotogénicos de la excursión.
Aunque sus orígenes podrían remontarse al siglo XIII, el edificio actual presenta importantes reformas realizadas durante el siglo XVI. Su arquitectura es sencilla, con una planta rectangular y una pequeña portada de piedra. Merece la pena detenerse unos minutos para contemplar el paisaje y disfrutar de la tranquilidad que transmite este rincón del Pirineo.
Ermita de Fajanillas
La ermita de Nuestra Señora de Fajanillas completa el conjunto de las tres ermitas de Tella. Se encuentra en un pequeño collado y destaca por su característica torre cuadrada, que permite diferenciarla fácilmente de las otras dos construcciones. Su origen es medieval, aunque experimentó importantes modificaciones durante el siglo XVI.
Su nombre está relacionado con la palabra aragonesa fajana, que hace referencia a una estrecha franja de terreno situada en la ladera de una montaña. Además de su interés arquitectónico, mantiene una estrecha relación con las tradiciones locales, ya que cada 1 de septiembre se celebra una romería en su honor.
Más patrimonio que ver en Tella
Dolmen de Tella

El dolmen de Tella, también conocido como Piedra de Vasar o Losa de la Campa, es uno de los monumentos megalíticos más interesantes del Alto Aragón. Tiene unos 4.000 años de antigüedad y está formado por grandes piedras verticales que sostienen una losa horizontal. Se utilizaba como construcción funeraria durante la Prehistoria.
Se encuentra junto a la carretera de acceso al pueblo, aproximadamente un kilómetro antes de llegar a Tella. Está señalizado y su visita es sencilla, por lo que recomendamos aprovechar la subida o el regreso para conocerlo. Además de su valor arqueológico, merece la pena por el paisaje de praderas y montañas que lo rodea.
Casa de las Brujas y de las Hierbas Medicinales
Si hay algo que caracteriza a Tella son sus leyendas de brujería. Para conocerlas, nada mejor que visitar la Casa de la Bruja, un pequeño centro de interpretación situado en el casco urbano. Su exposición permite descubrir las supersticiones, las creencias populares y las historias de aquelarres que durante siglos formaron parte de la cultura del pueblo.
También dedica un espacio a las plantas medicinales y a los conocimientos tradicionales sobre sus usos. Entre sus elementos más curiosos destaca una recreación de una bruja preparando pócimas. Es una visita interesante para comprender por qué Tella es conocido como el Pueblo de las Brujas y cómo estas leyendas siguen formando parte de su identidad.
Casa del molino
La Casa del Molino es otro de los edificios que merece la pena conocer durante una visita a Tella. Actualmente funciona como Centro de Visitantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y se encuentra junto a la entrada del pueblo, cerca de la iglesia de San Martín.
En su interior encontramos un punto de información y espacios expositivos dedicados al patrimonio natural y cultural de la zona. También permite conocer antiguas tradiciones del Sobrarbe y personajes de su folclore, como el gigante Silván. En la planta superior se encuentra el Museo del Oso Cavernario, una exposición dedicada a los restos prehistóricos descubiertos en las montañas cercanas.
Qué más puedes ver en Tella si tienes tiempo
Si dispones de una jornada completa o estás pasando varios días por el Sobrarbe, merece la pena ampliar la visita para descubrir otros atractivos de los alrededores. El entorno de Tella ofrece numerosas actividades relacionadas con la naturaleza, desde explorar una cueva prehistórica hasta recorrer algunos de los miradores más espectaculares del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Cueva del oso de las cavernas y el museo
La Cueva del Oso Cavernario es uno de los lugares más sorprendentes que visitar cerca de Tella. Situada a unos 1.600 metros de altitud, alberga un importante yacimiento paleontológico donde se han encontrado miles de restos óseos de osos de las cavernas (Ursus spelaeus), una especie extinguida que habitó estas montañas durante la Prehistoria.
Para conocer el yacimiento es necesario realizar una visita guiada con profesionales autorizados. La actividad comienza en el Museo del Oso Cavernario, situado en la Casa del Molino, donde una exposición permite descubrir cómo vivían estos animales y la importancia de los hallazgos realizados en la zona.
Después, los visitantes se desplazan en vehículo hasta una zona de aparcamiento y continúan caminando hasta la cueva. Es imprescindible reservar previamente y llevar calzado adecuado, además, no se permite la entrada de menores de tres años.
Rutas de senderismo cercanas
Además de la ruta de las ermitas, los alrededores de Tella ofrecen numerosas posibilidades para disfrutar del senderismo. Su proximidad al sector de Escuaín del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido permite descubrir impresionantes gargantas, miradores naturales y senderos de montaña. Estas son algunas de nuestras excursiones recomendadas:
- Miradores de Revilla y Angonés, una de las rutas más bonitas del entorno de Tella. El sendero comienza poco antes de llegar a Revilla y recorre una faja sobre las gargantas de Escuaín, con vistas al río Yaga y Castillo Mayor. Es también un lugar excelente para observar aves rapaces, especialmente quebrantahuesos. El recorrido de ida y vuelta ronda los 3 kilómetros.
- Miradores de Escuaín y Proas de O Castiello, un paseo circular de unos 600 metros que parte del pequeño pueblo de Escuaín. Durante el recorrido encontramos varios balcones naturales desde los que contemplar las impresionantes paredes de la garganta del río Yaga. Es una excursión sencilla y perfecta para disfrutar del paisaje sin realizar una caminata exigente.
- Ruta al Puente de los Mallos: desde Escuaín parte un sendero que desciende hacia el interior de la garganta y permite descubrir uno de sus rincones más espectaculares. Es una excursión más exigente que las anteriores, con aproximadamente dos horas de marcha de ida, por lo que resulta recomendable para senderistas con experiencia y buena condición física.
Ten en cuenta que Revilla y Escuaín se encuentran en diferentes vertientes de la garganta, por lo que sus accesos por carretera son distintos, así que antes de organizar la excursión consulta un poco el estado de los senderos y el tiempo que vaya a hacer, sobre todo si ha habido ya lluvias intensas o es invierno. Como ves, hay mucho que ver en Tella y sus alrededores, tanto si buscas una excursión sencilla como si quieres dedicar varios días a explorar el Pirineo aragonés

