Esta ruta circular por los baños de Panticosa se disfruta durante todo el año, aunque su encanto especial aparece al final de la primavera y en otoño, cuando los colores del valle lo envuelven todo. No es una excursión técnica, pero sí lo suficientemente variada como para sentir que has vivido un pequeño viaje dentro de un mismo recorrido. Si buscas una excursión circular de balnearios que sea accesible, panorámica y con un toque histórico, estás en el sitio adecuado.
Recomendaciones para ir a estos balnearios de Panticosa
Antes de nada, conviene conocer algunos consejos prácticos para disfrutar al máximo de los balnearios de Panticosa, así como de la experiencia de caminar por este circo glaciar tan especial. Os dejamos los que consideramos los 5 más importantes:
- La mejor época para visitar es primavera y verano principalmente para combinarlo con senderismo, y en otoño porque los colores del valle son una maravilla.
- Aparcamiento. Panticosa dispone de un aparcamiento amplio junto al complejo termal, punto perfecto para iniciar la excursión.
- Lleva calzado adecuado. Aunque la ruta no es exigente, el terreno es pedregoso en algunos puntos. Bastan unas zapatillas de trekking con buena suela.
- Reserva en el balneario si quieres bañarte. Los balnearios de Panticosa ofrecen circuitos termales, masajes y piscinas exteriores según la temporada. Si quieres combinarlos con la ruta, reserva con antelación.
- Respeta las zonas de baño natural. Hay áreas donde el baño no está permitido, especialmente en lagos protegidos. Te cuento más adelante qué sí puedes hacer.
Ruta de baños en Panticosa
La ruta de baños en Panticosa es una experiencia circular que bordea el lago, atraviesa zonas boscosas, recorre puntos históricos del antiguo complejo termal y se acerca a varios de los manantiales termales que dieron fama a este lugar desde el siglo XIX.
1. Inicio en la Casa Belio y entorno del Balneario
El recorrido comienza en el aparcamiento junto a la Casa Belio, uno de los edificios más emblemáticos del complejo. Desde allí, el paisaje ya anticipa el ambiente de alta montaña: paredes verticales, el lago de Panticosa al fondo y los distintos edificios de los balnearios de Panticosa integrados en el paisaje.
En pocos minutos se llega al Gran Hotel, un lugar cargado de historia que marca el inicio de la experiencia termal. Aquí ya puedes beber de algunas fuentes naturales (siempre señalizadas) y observar el vapor que surge de algunas surgencias.
2. Recorrido junto al ibón de Panticosa
La ruta continúa por un sendero amplio que bordea el ibón de Panticosa, un lago glaciar de aguas frías, cristalinas y rodeado de pinos. Es uno de los tramos más fotogénicos de la excursión.
Mientras avanzas, verás pequeños manantiales, antiguas casetas y canalizaciones que recuerdan la era dorada de los baños termales del siglo XIX y principios del XX. Al borde del lago hay varios paneles interpretativos que explican cómo, durante décadas, miles de personas venían a Panticosa buscando curar dolencias con el poder de sus aguas.
3. Ascenso suave hacia los antiguos baños
Al dejar atrás el borde del lago, el sendero asciende de manera suave hasta la zona conocida como Los Baños Viejos, donde se encuentra una de las surgencias más famosas: la fuente de Tiberio, de aguas sulfurosas y ligeramente cálidas incluso en pleno invierno.
Es una zona ideal para detenerse, respirar, observar cómo cae el agua entre rocas y sentir el ambiente termal del valle. También es donde se entiende el origen del nombre baños de Panticosa, ya que aquí se concentraban las primeras instalaciones balnearias hace más de 200 años.
4. Tramo de bosque y retorno hacia el lago
A continuación, la ruta atraviesa un pequeño bosque de pino negro y abetos, muy agradable en verano por su sombra. El camino es cómodo, con pequeñas pasarelas y zonas húmedas que dan vida a flores alpinas y helechos.
Tras un pequeño descenso, vuelves a asomarte al ibón de Panticosa, completando la parte circular del recorrido. Este tramo final es perfecto para sentarse en una roca, contemplar el entorno y disfrutar de esa sensación de paz tan característica de Panticosa.
5. Regreso al balneario y fin de ruta
La ruta concluye de nuevo en la zona del balneario, donde podrás tomar algo en la terraza del Gran Hotel, entrar al circuito termal si lo has reservado y visitar el pequeño paseo histórico con paneles sobre la vida balnearia hace más de un siglo.
¿Se puede bañar en el lago de Panticosa?
No, no está permitido bañarse en el lago de Panticosa. El ibón es un lago glaciar protegido, con un ecosistema muy sensible. El baño está prohibido para preservar la calidad del agua, la vida acuática y el equilibrio del entorno glaciar.
Si quieres darte un baño, os dejamos varias alternativas:
- Los balnearios de Panticosa, con sus piscinas termales interiores y exteriores.
- Algunos manantiales calientes visibles en la ruta (solo para tocar, no para bañarse).
- Piscinas municipales y zonas habilitadas en el Valle de Tena (a 10-20 min en coche).
¿Cuáles son las propiedades del agua del Balneario de Panticosa?
El agua que brota en los baños de Panticosa se ha utilizado durante siglos para tratar distintas dolencias y hoy sigue siendo la gran protagonista de los balnearios de Panticosa. Tiene 4 propiedades a destacar:
- Agua sulfurada. Se nota rápido por el olor a azufre, que procede de su composición rica en sulfuro de hidrógeno. Esto te ayuda a mejorar afecciones respiratorias, alivia problemas dermatológicos y desinflama músculos y articulaciones.
- Temperatura natural caliente. Las aguas emergen a unos 30-38 ºC dependiendo del manantial, lo que te ayuda a relaja tu musculatura, mejorar tu circulación y liberarte un poco del estrés físico y mental.
- Minerales beneficiosos, puesto que las aguas de Panticosa contienen calcio, sodio, magnesio, silicio y bicarbonatos.
- Propiedades sedantes. Muchos visitantes destacan la sensación de calma después de un baño. No es casualidad: estas aguas tienen efecto sedante suave, ideal para descansar tras la ruta.
La ruta circular por los baños de Panticosa es una excursión perfecta para quienes buscan naturaleza, historia, tranquilidad y un entorno único en pleno Pirineo. Combina senderismo accesible con la posibilidad de visitar uno de los balnearios de Panticosa, un lugar con más de dos siglos de tradición termal y unas aguas cuyas propiedades terapéuticas siguen atrayendo a visitantes de todo el país.

